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El confinamiento y las herencias

El confinamiento y las herencias

Decir ahora que la Pandemia nos ha cambiado los hábitos y nuestra forma de encarar la vida, suena a Perogrullo. Un ejemplo de ello es una noticia que recientemente hemos podido leer en diferentes medios sobre el cambio en la manera de pensar de nuestros mayores en cuanto a qué hacer con su herencia y a quien dejar tras su fallecimiento el fruto de toda una vida de trabajo.

La noticia en cuestión,  rezaba lo siguiente; “El coronavirus provoca un aluvión de peticiones para que los ancianos deshereden a sus hijos” ò  “Desheredados: la pandemia dispara un 500% las peticiones para borrar a los hijos del testamento”.

Durante varios días, los medios de comunicación, nos han ido pregonando que, a todos los sinsabores y dramas que nos está dejando esta pandemia, debemos sumarle la soledad que han podido sentir nuestros mayores.

Esto se ve reflejado en que durante estos días, se hayan multiplicado por cinco, sus consultas sobre las posibilidades que existen para poder desheredar a aquellos hijos que en una situación como esta no han sabido estar a la altura y de los que se han sentido totalmente desatendidos y olvidados.

Tal y como comentamos en otro post anterior (“Herencias en Navarra”) en Navarra, existe plena libertad a la hora de poder disponer de los bienes,  ya que no hay legitima (porción de bienes de la herencia de que el testador no puede disponer por haberla reservado la ley a determinados herederos), por lo que se puede dejar la herencia a quien se considere oportuno.

La legislación española, salvo en País Vasco y la Comunidad Foral, obliga a dejar a los hijos al menos un tercio de la herencia, lo que se conoce como “la legítima”, aunque el código civil y recientes sentencias del Tribunal Supremo contemplan varias excepciones o causas objetivas para poder borrar a los hijos del testamento.

El Articulo 853 del Código Civil y el Art, 756 del mismo código, establecen cuales son las causas, por las que se puede desheredar a un hijo:

  • El haber negado, los alimentos al padre o ascendiente que deshereda.
  • Haberle maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra.
  • El que haya sido condenado por sentencia firme por atentar contra la vida o por ejercer violencia física contra el causante, cónyuge de este……
  • También el privado por resolución firme de la patria potestad, ejercicio de tutela, por causa que le sea imputable, respecto a la herencia del mismo.
  • El que, con amenaza, fraude o violencia, obligare al testador a hacer testamento o a cambiarlo.
  • El que por iguales medios impidiere a otro hacer testamento, o revocar el que tuviese hecho, o suplantare, ocultare o alterare otro posterior.
  • Tratándose de la sucesión de una persona con discapacidad, las personas con derecho a la herencia que no le hubieren prestado las atenciones debidas, entendiendo por tales las reguladas en los artículos 142 y 146 del Código Civil.

Todas estas causas, deben cumplir dos condiciones: que los hechos sean graves y que se puedan demostrar. Si todos los requisitos se cumplen, el progenitor podría emprender la desheredación.

La realidad es que finalmente un pequeño porcentaje (alrededor del 20 %) es el que consigue tramitar por completo un procedimiento de desheredación. La dureza del trámite, el tiempo y el drama emocional que conlleva hacen que la mayoría de los trámites no se completen.

En nuestra opinión, y teniendo en cuenta la experiencia laboral, todas estos problemas y malos entendidos entre familiares que se suelen dar dentro del trámite de una herencia, tienden a desaparecer en un alto porcentaje, existiendo un arrepentimiento y reconciliación familiar.

Al comienzo de la pandemia, se dijo por activa y por pasiva, que el confinamiento nos iba a hacer mejores, mejores no lo sé, pero diferentes sí.

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